lunes, 8 de septiembre de 2025

un montón de widgets

 No sé si es que los años empiezan a pesarme o si, desde siempre, he tenido una debilidad por lo recargado, lo excesivo, lo que desborda.

Lo minimalista me parece bonito, sí. Lo puedo apreciar. Pero no vibra conmigo. No me atraviesa. No me veo girando en torno a espacios tan pulcros que parecen hechos para no sentir nada. Y creo que lo mismo me pasa al escribir.

A veces leo textos en estas plataformas nuevas, todas tan limpias, tan ordenadas, tan muertas.
Todo suena igual. Todo se ve igual. Como si la escritura ahora tuviera que vestirse con traje de oficina.

Una de las razones por las que siempre vuelvo acá —cada vez que tengo tiempo de jugar con el código y armar desde cero mi blog— es esa: porque acá todo puede ser demasiado. O nada. Al final, es mi espacio. Y eso lo cambia todo.

Tenía 15 cuando abrí mi primer blog. Era un altar digital para los Jonas Brothers.
Subía fotos, entrevistas mal traducidas con Google Translate, editaba imágenes con Photoscape porque aún no entendía Photoshop. Era un blog empapado en negro y dorado, con una playlist que sonaba apenas entrabas, un enjambre de widgets, un contador de visitas que revisaba como si fuera la bolsa.
Y yo era feliz ahí. Ridículamente feliz.

No entiendo por qué a la gente le incomoda lo recargado. Quizá es cosa de concentración, o de moda. Pero para mí, ver esos blogs antiguos, tan saturados, tan personales, me da una nostalgia que muerde.
Eran tiempos en que tener un blog era tener una voz. Una identidad. Algo que te pertenecía de verdad.

La estética importa.
Lo sé.
Pero me asusta cómo incluso las palabras, ahora, se sienten domesticadas. Como si tuvieran miedo de manchar.
Quizá lo que extraño no es solo una época.
Quizá lo que extraño… soy yo. Esa versión más ruidosa, más torpe, pero más viva de mí.
Esa que no tenía miedo de llenar cada rincón.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Cuando la tribu ya no es tu hogar

Comienza como un zumbido bajo, una frecuencia disonante justo en el borde de tu audición. Estás riendo con ellos, las mismas personas con la...